La quietud sujetó con recia mano al pobre perro inquieto,
y para siempre fiel se acostó en su madre piadosa tierra.
Sus ojos mansos no clavará en los míos con la tristeza de faltarle el habla;
no lamerá mi mano ni en mi regazo su cabeza fina reposará.
Y ahora, ¿en qué sueñas? ¿dónde se fue tu espíritu sumiso?
¿no hay otro mundo en que revivas tú, mi pobre bestia,
y encima de los cielos te pasees brincando al lado mío?
...
Comparacion: Fort vs. Torta Frita.
lunes, junio 18, 2007
lunes, junio 11, 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)